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Franco Cerri: Cuando una voz demuestra que la ópera sigue viva

  • Foto del escritor: Ana Taddei B
    Ana Taddei B
  • hace 4 días
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: hace 2 días

Hay artistas que cantan y hay otros que hacen que uno recuerde por qué la ópera existe.

Franco Cerri, barítono italiano nacido en Génova, pertenece a esta segunda estirpe: la de los cantantes que no solo proyectan sonidos, sino que proyectan sentido, tradición, memoria, técnica y emoción humana.

La ópera no se sostiene por el mármol de los teatros, ni por los trajes, ni por las luces.

La ópera sigue viva mientras existan voces como la suya.


ranco Cerri durante una presentación en el Teatro Nacional de San Salvador interpretando repertorio operístico italiano.

Hablar de Franco Cerri es hablar de una forma de entender el canto lírico que se resiste a desaparecer. En un mundo donde la rapidez, la ligereza y la inmediatez dominan las narrativas culturales, él representa todo lo contrario: la construcción paciente de una voz, de una identidad artística y de una tradición que se transmite de maestro a discípulo, de escenario a escenario, de teatro a teatro.



El barítono es, en la ópera, la voz del conflicto moral: la del hombre que juzga, ama, traiciona, defiende, se derrumba o renace. No es la voz del héroe perfecto ni del villano absoluto, sino la voz humana, la que vive entre la luz y la sombra,

Cerri entiende esa responsabilidad mejor que muchos. Su canto no se limita a la mecánica vocal; cada personaje que interpreta entra en su cuerpo y en su rostro, y sale en fraseos llenos de carácter, intención y verdad dramática.


Cantante Baritono Franco Cerri rumbo a El Salvador

Cerri es heredero directo de esa escuela que combinó técnica sólida con teatralidad inteligentemente medida. No es la voz que busca solo el impacto: es la voz que respira con el personaje, que cuenta lo que siente sin caer en el exceso, que pone la emoción en la palabra, no en el artificio.


Su carrera lo ha llevado a interpretar papeles que requieren, más que potencia, reflexión y madurez escénica. Roles que no pueden sostenerse solo con voz, sino con un pensamiento detrás: el descaro de Don Giovanni, la complicidad de Leporello, la crueldad amarga de Scarpia, la autoridad rota de Francesco Foscari

En su canto se oye siempre a un hombre, no a un cantante.


Imagen de Franco Cerri, barítono italiano, durante una presentación interpretando repertorio operístico.

Su trabajo en escena tiene esa cualidad que diferencia a la técnica pura del arte real: cuando la música termina, el personaje queda flotando. No porque la nota haya sido perfecta, sino porque fue verdadera.

Al escucharlo, uno entiende por qué el bel canto se convirtió en una ventana al alma humana: porque cuando se interpreta con honestidad, no solo entretiene… revela.


Esta es quizá su mayor aportación: Franco Cerri es de esos artistas que demuestran, con cada función y cada frase, que la ópera no es un museo es vivir.


En tiempos donde todo pasa rápido, él es una declaración silenciosa de resistencia: el arte, si se canta con verdad, nunca pasa de moda. Y en su voz todavía viven el dolor, la gloria, la memoria y la dignidad que hicieron grande a este género durante siglos.


Quien necesite una prueba inmediata puede escuchar esta interpretación:


El bel canto italiano llega a El Salvador

En los próximos días, El Salvador recibirá una visita que no es común y que, para muchos, puede marcar un antes y un después en su relación con la ópera: la llegada del bel canto italiano en la voz de Franco Cerri, acompañado por el tenor Tommaso Martinelli y el Maestro Fernando Meléndez al piano.

No son dos fechas más en una agenda cultural. Son el tipo de eventos que conectan tradición, memoria y la emoción de saberse parte de algo que trasciende generaciones. Noches que, con el tiempo, suelen convertirse en referencia: “yo estuve ahí”, “yo lo escuché”, “yo vi cuando todo comenzó”.


Fotografía del programa oficial del concierto de Franco Cerri en El Salvador con fechas y repertorio.


Franco Cerri: Concierto en el Teatro Nacional de San Salvador

Lunes 8 de diciembre – 18:30 h

El majestuoso Teatro Nacional abrirá sus puertas a un programa que recorre grandes momentos de la historia de la ópera. Bizet, Verdi, Rossini, Mozart, Puccini… compositores que transformaron el canto dramático en una forma de mirar el alma humana.

Un repertorio concebido para que el público no solo escuche música: la viva, la sienta, la recuerde.


Retrato de Franco Cerri en escena, mostrando la intensidad dramática de su interpretación vocal.

JRecital al aire libre – Parque Cuscatlán

Jueves 4 de diciembre – 17:30 h

En medio de la ciudad, sin cortinas ni candilejas, la ópera volverá a su origen: las plazas, el aire libre, el público directo, el espacio donde este arte nació como expresión del pueblo tanto como de los salones aristocráticos.

El programa unirá tres mundos que comparten raíz:

  • la canción napolitana,

  • la música popular italiana del siglo XX,

  • y la ópera.

Un recital libre, cercano, emotivo:una invitación para que cualquiera, incluso quien nunca ha visto una ópera, pueda decir al final: “ahora entiendo”.


Además de cantar, Franco Cerri ofrecerá una masterclass dirigida a jóvenes cantantes salvadoreños.

Ambos conciertos se realizan en colaboración con el Concurso Lírico Internacional Città di Genova – Premio G. Taddei y los Museos Nacionales del Palacio Real de Génova, instituciones que no solo vienen a presentarse, sino a sembrar.


Quizá dentro de unos años, cuando jóvenes salvadoreños pisen escenarios europeos, miraremos hacia estas fechas como el origen. Como ese instante raro y valioso en que la ópera dejó de sentirse lejana y comenzó a sentirse nuestra.




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